CONCEPCIÓN DEL NIÑO Y LA EDUCACIÓN INICIAL
La educación para la primera infancia es concebida como un proceso continuo y permanente de interacciones y relaciones sociales de calidad, oportunas y pertinentes que posibilitan a los niños y a las niñas potenciar sus capacidades y desarrollar competencias para la vida. Las Concepciones Educativas sobre la Enseñanza Corresponden al grupo de significados y sentidos que sostienen las docentes sobre la acción de enseñar. Estas concepciones se nutren de la experiencia docente; e incluyen una aproximación conceptual y a la vez práctica sobre las distintas formas de organizar la docencia. Se encontraron cinco programas que conciben la niñez y el desarrollo infantil desde la perspectiva de derechos de la infancia, pues consideran que “la infancia es la etapa de la vida en donde la adquisición de competencias tiene su principal fundamento”. Se hace referencia a los procesos de andamiaje que establece el adulto con el niño y la niña, así como a la importancia de las interacciones sociales que permiten su participación activa en la sociedad conciben al niño y la niña como ciudadanos con capacidad de decisión y acción, también como sujetos activos que ocupa un lugar dentro de la sociedad, biológicos, únicos, activos, culturales, participativos y políticos.
Localizaron 12 programas curriculares que conciben al niño y la niña como individuos escolares; estos programas si bien hacen algunas menciones a la perspectiva de los derechos de la infancia, consideran al niño y la niña principalmente dentro de los contextos escolares. Además, se encontraron 17 programas que conciben a los niños y niñas como individuos pasivos y receptivos, donde, además, no existe una relación específica y clara entre sus planteamientos y la representación de los derechos de la infancia. La niña y el niño son percibidos como “aprendices”, sujetos moldeables e inactivos en los procesos educativos, se hace alusión a los niños y niñas como “menores”; mención que, más allá del plano lingüístico, evidencia un trato de inferioridad hacia la niñez.
Conciben al niño y la niña como sujetos en proceso de formarse para el futuro, atenuando así su importancia y su participación en el presente ya que existen pocos programas curriculares que revelen una concepción de los niños y las niñas como individuos integrales, activos en la construcción de su desarrollo, participantes en la producción de saberes y en la toma decisiones de la vida cotidiana, con posiciones relevantes dentro de la sociedad, además se visibiliza la niñez de la primera infancia como una etapa destinada a la adquisición de competencias que serán de gran utilidad para procesos futuros, desconociendo así el carácter activo de los niños y niñas en el presente y en el desarrollo progresivo que experimentan cotidianamente. Existe un número considerable de programas que conciben a los niños como sujetos pasivos y receptivos, clasificables en periodos de edad en los que se presentan destrezas y habilidades específicas, sin tener en cuenta los patrones biológicos y socioculturales que caracterizan los procesos de desarrollo en las diferentes infancias.
Debemos asumir al niño y a la niña como sujetos activos, autónomos, participativos, independientes, pues solo así lograrán convertirse en defensores de sus puntos de vista, sin embargo, estas iniciativas y avances solo cobrarán sentido cuando los diferentes actores sociales los conciban como sujetos plenos de derechos, además obliga a transformar el papel protagónico que ejerce el adulto en el ámbito familiar, escolar y comunitario, con esto se busca desarrollar procesos donde los adultos:
- Escuchen, valoren, respeten, incluyan y potencialicen las opiniones y expresiones de las niñas y los niños.
- Generen espacios de interlocución e interpelación que les brinden a los niños y niñas elementos necesarios para la elaboración de sus decisiones.
- Desarrollen ambientes y escenarios de juego y comunicación en donde ejerzan su autonomía e independencia en procesos de cooperación.
- Proporcionen la información pertinente y oportuna sobre los asuntos que les interesan a las niñas y los niños.
- Equilibren sus relaciones mediante procesos de acompañamiento que orienten a los niños y las niñas hacia la comprensión y apropiación de sus derechos, deberes y responsabilidades como sujetos sociales.
Resumiendo, estas acciones por parte de los adultos exigen redimensionar las concepciones que en el ámbito familiar, escolar y comunitario se tienen sobre la niñez y el desarrollo infantil. De acuerdo con la indagación realizada a través de esta categoría de análisis, proponemos una transformación de imaginarios y representaciones de niñez e infancia, además desde la perspectiva expuesta, buscamos que esta transformación determine las prácticas pedagógicas del maestro y la relación que este establece con los niños y las niñas, sus familias y comunidad hay que de esta manera, los programas de formación de talento humano deben de manera responsable y comprometida, apropiarse de planteamientos teóricos y prácticos que incluyan nuevas comprensiones de la infancia en una perspectiva de derechos, y así promover maestros capaces de diseñar, coordinar y ejecutar acciones conducentes a articular distintos lugares y actores educativos. Por esta vía será posible establecer un diálogo eficaz de saberes y configurar diversas alternativas que potencien el desarrollo de niños y niñas y propicien condiciones que mejoren su calidad de vida.
ENFOQUE DE LA EDUCACION INICIAL
Es un conjunto de conceptos organizados, que explican relaciones de casualidad predominantes para el conocimiento y comprensión del comportamiento de hechos y fenómenos en una realidad concreta, además nos ayuda a organizar y analizar la información para explicar la realidad, general conocimientos y diseñar estrategias. Orientan acciones educativas, dando marco referencial con el cual tienen coherencia todas las actividades que realizan las docentes, profesoras coordinadoras, promotoras, padres y madres de familia, con los niños y niñas, tanto en las aulas como fuera de ellas.
CONDICIONES BÁSICAS PARA EL DESARROLLO DE APRENDIZAJE DE LOS NIÑOS Y NIÑAS DE 3 AÑOS
1. Identidad:
Los niños son reconocidos de acuerdo a la edad y etapa que estén
atravesando, también de acuerdo al nivel de desarrollo y aprendizaje, además deben
ser identificados en la sociedad por sus padres mediante una partida de
nacimiento que garantiza sus derechos y la satisfacción de sus necesidades básicas.
2. Presencia de adultos afectuosos:
El niño debe estar
rodeado de su persona significativa y familiares importantes, los cuales deben
actuar de una manera adecuada físicamente y verbalmente para garantizar al niño
un crecimiento adecuado y sano.
3. Hogar o espacio familiar armonioso y saludable:
Brindarle un hogar o espacio
afectivo, emocional, social y física apta para el donde satisfacen las
necesidades del menor, respetándolo y respetándose mutuamente las personas de
su alrededor para otorgarle un hogar tranquilo y armonioso sin maltrato y sin
violencia.
4. Cuidados básicos asegurados:
Los padres o familiares deben
otorgar un bienestar sano al niño brindándole una buena salud, nutrición, protección
y satisfacer sus necesidades básicas de acuerdo a su edad, también formarle a través
de hábitos saludables y respetuosos para fortalecerlo en su personalidad.
5. Espacio libre y propio:
Son lugares exclusivos para el
niño, donde le permite descansar, jugar y desarrollar sus habilidades libremente,
pero atendiendo sus necesidades básicas y dejándole libremente para que realiza
sus movimientos motrices y experiencias sensoriales.
6. Experiencias lúdicas con juguetes y materiales estimulantes:
El niño debe tener materiales lúdicos
estructurados que son creados para tal fin (rompecabezas, pinturas, bloques de
plástico, etc.) y materiales no estructurados como explorar, jugar,
experimentar (materiales que no son creados para cierto fin) pero teniendo en
cuenta su mantenimiento e higiene de dichos materiales.
7. Información de prestaciones para el crecimiento y desarrollo de los niños:
El niño presenta características,
procesos y alertas que las personas de su alrededor deben tener en cuenta para otorgarles
información basada en su necesidad y orientada a la edad que tiene.
8. Reconocer al niño como agente activo de aprendizaje y desarrollo:
Los niños deben ser respetados y
valorados como personas individuales y valiosas, respetando sus culturas,
tradiciones y capacidades de cada uno de ellos, además debemos fortalecer esa
autoestima alentándolo a seguir con esas tradiciones que lo hacen único.
9. Libertad de expresión y comunicación:
La familia y la comunidad deben
promover la libertad de expresión, comprender y respetar la opinión del infante
respetando la manera en la que se comunica y tomando en consideración su opinión,
también debemos dejarlo participar y no callar su voz en el momento que desea
participar.
10. Evaluación permanente del crecimiento, desarrollo y aprendizaje del niño:
La familia y persona
significativa conjuntamente con la docente deben estar en constante observación
para ver los procesos o señales que el infante presenta para el logro de su
crecimiento, desarrollo y aprendizaje con la finalidad de ayudarlo o motivarlo
a seguir adelante, satisfaciendo sus necesidades.
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